
Compuesta por más de 3 billones de células activas que funcionan como minicomputadoras, tu piel no para de autorregenerarse para mantener intactas sus propiedades. Sin embargo, con los años sus funciones vitales se ralentizan… Las causas pueden ser variadas y de muy diferente índole: desde la edad biológica de la piel (que viene determinada por causas internas como los hábitos alimenticios, de sueño, etc., y también puramente genéticas), pasando por las agresiones que soporta del exterior (sol, contaminación, luz, viento, humedad, calefacción…).





