El método Garaulet para perder peso revoluciona el mercado dietético sin prohibir ningún alimento y sin soluciones ‘milagro’

Adelgazar sin dejar de comer no es un mito ni una leyenda urbana. Sólo hay que disciplinarse en unas pautas de alimentación sana, comer de todo, nunca en exceso, y diferenciar entre los alimentos que se deben consumir a diario y los que sólo pueden ser ocasionales. Entre estos últimos están productos como los embutidos, la repostería y otros dulces, las grasas… Entre los primeros, las frutas y verduras, el aceite de oliva, pan integral, pescado, legumbres, carne y lácteos con moderación… Es decir, la dieta mediterránea.
Lo que ocurre es que a menudo necesitamos ‘ayuda’ externa para seguir las directrices alimenticias más convenientes con criterios científicos contrastados. Y esto es, por ejemplo, lo que persigue el método Garaulet, que acaba de llegar a Valencia con el establecimiento de un centro de nutrición especializada (en la calle Antonio Suárez, 15, bajo, junto a la avenida Aragón, tel. 96 337 60 21) que individualiza las recomendaciones más apropiadas en función de las condiciones de cada persona.
Esther y Javier Ballester Martinavarro, responsables del Centro Garaulet, aseguran que no “hay que fiarse de las dietas milagro”, que prometen rápidas pérdidas de peso, “porque lo que se pierde deprisa, después se recupera también rápidamente y con holgura”.
El método que siguen contra la obesidad y las patologías asociadas (diabetes, hipertensión, dolencias cardiovasculares y alteraciones metabólicas…) ha sido puesto a punto por la investigadora Marta Garaulet Aza, doctora en Farmacia, máster en Salud Pública y especializada en Nutrición por la Universidad norteamericana de Harvard. Una discípula suya, Nieves López, está al frente del centro recién inaugurado en Valencia.
Compatible con la vida social
Los principios básicos de este método estriban en que no “se debe adelgazar a toda costa y de cualquier forma”, sino “comiendo de todo”, con orden y equilibrio “entre los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas”.
No se prohíbe nada, ni siquiera una cervecita, un aperitivo o cualquier extra de este tipo, pero, eso sí, siempre con mucha moderación. No ofrecen fórmulas mágicas, tampoco se utilizan pastillas u otra clase de medicamentos, sólo una dieta equilibrada, ajustada a cada caso y que se establece tras estudiarlo pormenorizadamente.
El método no sigue líneas cerradas, pero parte de un estricto estudio de cada paciente. Cuando una persona llega al centro por primera vez, se pesa, se calcula su masa corporal, su perímetro de abdomen y su índice de grasa. El perímetro abdominal es un dato esencial; por encima de un metro aumentan exponencialmente los riesgos cardiovasculares.
Después se analizan parámetros básicos como el colesterol, la glucosa, el ácido úrico y la hemoglobina. No es preciso realizar una extracción de sangre, apenas un leve pinchacito en un dedo. Y se tienen en cuenta los hábitos de vida y si existe alguna enfermedad. Si es así, lo primero es seguir los tratamientos médicos, y en todo caso, después, aplicar los de la dieta, sin chocar ni con las recomendaciones facultativas.
Aprender a alimentarse
Con toda esta información, los especialistas de Garaulet diseñan la pauta alimenticia de cada persona. Sus responsables aseguran que “es muy fácil de llevar y se puede compatibilizar perfectamente con la vida social”. Como apoyo y estímulo se realizan charlas colectivas donde se enseña a comer mejor y se divulga un mayor conocimiento de lo que ha de ser una alimentación sana, suficiente y sin problemas.
Una premisa esencial es la paciencia en el seguimiento de cada tratamiento. Está contraindicada la exigencia de obtener pronto grandes resultados. La experiencia indica que las dietas estrictas para perder el sobrepeso en dos o tres meses acaban volviéndose en contra. Es mejor alargar los plazos pero ganar en seguridad y permanencia y eso se consigue, según Esther Ballester, “aprendiendo a comer bien”.
En el centro también se aportan soluciones para otros problemas nutricionales, como celiaquía, diabetes o hipotiroidismo, completando los tratamientos médicos con el diseño de una dieta apropiada.
Fuente: lasprovincias.es
