
Aplícate la hidrataite dando pequeños golpecitos en las zonas que suelen hincharse más (debajo de los ojos, a los lados de la nariz y en la línea de la mandíbua). Si te da tiempo, corta una rodaja de pepino y
frótala suavemente por el resto de tu rostro realizando movimientos circulares. Así conseguirás activar la
circulación primero y refrescar tu rostro después.









