
El tono que se logra con los autobronceantes depende de la cantidad aplicada y del color del producto, que puede ir desde el anaranjado hasta el marrón tostado. Prueba en alguna parte oculta del cuerpo antes de aplicarlo en la cara, los hombros o el escote. Recuerda que el bronceado desaparece de forma gradual en tres o cuatro días, así que úsalo por lo menos durante una semana, para lograr un efecto prolongado.
Deja pasar unos veinte minutos antes de vestirte, para no manchar la ropa. Y quince minutos antes de maquillarse, para no arrastrar el color. Si tienes la piel seca te conviene una fórmula en crema. En el caso de las oleosas, una en spray. Y si se trata de una mixta nada mejor que un gel.
¿El secreto del éxito de un autobronceante? Exfoliación previa y buena hidratación. Así, el producto se absorbe en forma pareja y el resultado es más uniforme. Espárcelo en todo el cuerpo (sin olvidar el cuello, debajo del mentón, codos, rodillas y empeines) y, al finalizar, lava las manos, porque las palmas suelen quedar amarillentas.
Un detalle importante: por más que tu piel se vea dorada no significa que sea más resistente a los rayos solares, como si ya estuviera bronceada. Por eso, sí o sí tienes que usar también protección si vas a exponerte al sol, ya que la mayoría de los autobronceantes no tiene índice de protección solar. Es decir, no te resguardan contra quemaduras ni contra el fotoenvejecimiento.
