Crudiveganismo

¿Se imagina una dieta a base de alimentos crudos? ¿Decir adiós al asado, a una simple sopa de verduras e incluso al pan?… Pues los que practican el llamado “crudiveganismo” aseguran que no hay nada mejor para llenarte de energía y prevenir enfermedades. Los seguidores de esta dieta creen que la cocción de los alimentos destruye sus nutrientes y libera sustancias tóxicas para el organismo. Los más estrictos son los “crudiveganas”, aquellos que renunciaron también a consumir carne y cualquier otro producto animal.

“Se trata de una dieta vegetariana vegana pero a la vez cruda”, explicó Baltasar Lorenzo, el hombre que introdujo este concepto en España y autor del libro, “Vivir sin cocinar”. España es uno de los lugares del mundo donde más frutas encuentras a lo largo de todo el año, por eso es el país idóneo para este tipo de dieta”.

“La dieta se compone principalmente de frutas, verduras de hoja verde y otros vegetales, a los que añadimos proteínas como los frutos secos”, explicó Lorenzo. “Los beneficios que tiene es que los alimentos están en estado vivo. Cuando se cuecen pierden sus nutrientes y además se generan sustancias tóxicas”. Parece difícil imaginar una dieta sin pan, queso o chocolate, pero lejos de lo que puedan pensar algunos, tampoco se privan de ello. Javier Andrés Medvedowsky, chef argentino residente desde hace cuatro años en España, explicó cómo este tipo de alimentación puede ser también toda una experiencia “gourmet”.

“Soy de la Patagonia y me crié con un hueso en la boca, viviendo de carne y pan. Pero esta manera de vivir hace que al comer te conectes con la naturaleza incluso estando en una ciudad”, explicó. Aunque cotidianamente los “crudívoros” comen ensaladas y frutas, la gente que está acostumbrada al pan necesita alternativas.

“El trigo en vez de molerlo y hacerlo harina se germina, se muele y se seca al sol, lo que ayuda a mantener los nutrientes. Es una receta antigua, el llamado pan esenio”. También confeccionan un “queso” a base de frutos secos al remojo mezclados con un fermento hecho con trigo germinado. Todo ello se mezcla, se tritura y se utiliza para fabricar quesos “de sabores interesantes”, explicó Javier.

“Somos resultado de lo que comemos” Beberley Pugh, educadora de salud, estudió en el Instituto de Salud Hipócrates en Florida (EE.UU.) donde aprendió la base teórica del “crudiveganismo”. “Somos resultado de lo que comemos y actualmente comemos cosas muy procesadas y con muchos químicos”, dijo.

Según Pugh, todo lo que cocinamos por encima de los 42ºC es alimento muerto y perdemos todas las enzimas, vitaminas y minerales. Y en ese sentido, se ha demostrado que cocinar ciertos alimentos puede liberar sustancias tóxicas como la acrilamida, que se cree es un probable carcinógeno en humanos.

No obstante, los investigadores también alertan que los vegetales crudos podrían estar contaminados con peligrosos e incluso mortales microorganismos, sobre todo las espinacas, gérmenes de alfalfa o jugos sin pasteurizar, entre muchos otros.

Por otra parte, miembros del USDA, afirman que una dieta crudivegana podría conllevar deficiencias de calcio, vitamina D, vitamina B12, hierro, zinc y proteínas. Aunque existen opiniones dispares, todos los expertos coinciden en una cosa, que sea la dieta que sea, lo importante es que ésta incluya todos los nutrientes que el organismo necesita, algo que debe planificarse con mucho más cuidado en el “crudiveganismo” y especialmente en los niños.

Por: Anahí Aradas/ Agencias

Fuente: ElAviso.com