Medicina alternativa: mejorar la circulación sanguínea

Cuando las paredes de los vasos sanguíneos pierden elasticidad, la circulación de la sangre se dificulta. Este es un problema frecuente que puede provocar celulitis, várices, manos y pies fríos, además de calambres nocturnos entre otros síntomas. Dieta y fitoterapia para tener en cuenta.

El aparato circulatorio está formado por el corazón, las arterias, las venas, los capilares y la sangre, y su función es proporcionar oxígeno y nutrientes a las células a través de la sangre. El corazón bombea sangre oxigenada procedente de los pulmones y la impulsa a través de las arterias y los capilares hacia las células de todo el cuerpo. Cuando llega a las células, la sangre vuelve al corazón a través de las venas y se oxigena de nuevo en los pulmones.

Por tanto, cualquier elemento que obstruya el paso de sangre por las arterias o las venas provoca un trastorno en la circulación sanguínea. Por ejemplo la arteriosclerosis, como resultado del depósito de colesterol, grasa y sustancias de desecho de la sangre, es la causa más común de obstrucción arterial, y si no se trata a tiempo puede provocar un infarto. Si la sangre está muy densa, se pueden formar coágulos que impiden la normal circulación, lo que puede dar lugar a trombosis. Asimismo la mala circulación venosa puede provocar también trastornos menos graves pero molestos como varices, hemorroides y celulitis.

El calor no es aliado de la circulación, y por tal motivo, en los calurosos meses de verano, muchas personas notan aún más los molestos síntomas, como retención de líquidos, pesadez de las piernas, aletargamiento y calambres nocturnos.

Existen aspectos que pueden influir para que una persona padezca mala circulación de la sangre. Ellos son:

  • Predisposición genérica. Un componente genético, principalmente en enfermedades relacionadas con la coagulación de la sangre como trombosis venosas profundas, puede contribuir a este afección.
  • Hábitos alimentarios incorrectos. Una dieta con un elevado porcentajes de grasas saturadas e hidratados de carbono simples, ayudarán a aumentar los niveles de colesterol malo y triglicéridos en la sangre, además de provocar aumento de peso. En consecuencia, se obstruirán las arterias y se dificultará la circulación y la buena oxigenación de la sangre y los tejidos.
  • Sedentarismo. La realización de actividad física periódica es fundamental para prevenir este tipo de enfermedades.
  • Estrés. Las exigencias diarias, los nervios y la ansiedad también pueden atentar contra la salud.
  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Tabaco. El cigarrillo no sólo aumenta el porcentaje de problemas circulatorios, sino que puede empeorar el funcionamiento del aparato respiratorio. En consecuencia, la mala circulación sanguínea puede provocar síntomas como pies y manos frías, pesadez de las piernas, mareos, celulitis o calambres nocturnos. Es necesario aclarar que en determinadas ocasiones se presentan síntomas parecidos a los mencionados, sin que la circulación esté mal. Esta situación posiblemente se deba a factores ambientales (calor, altitud, humedad), labores (trabajar de pie un número elevado de horas o sentados sin movilidad), hormonales (retención de líquidos) o personales (obesidad, vida sedentaria). En este sentido, el ejercicio es uno de los factores más beneficiosos para mejorar la circulación. Caminar una hora al día facilita las contracciones musculares que actúan como impulsoras en las venas y aumentan el flujo circulatorio.

Para comenzar

Dado que uno de los factores que influyen de forma más negativa sobre la circulación de la sangre es el contenido en grasas saturadas de los alimentos, conviene comenzar a modificar la alimentación diaria.
Por ello, se aconseja avitar los lácteos enteros, manteca, embutidos, alimentos precocidos o la respostería industrial. Otro especto importante es la cantidad de sal que se incorpora a las comidas, porque un exceso de sodio puede relacionarse con trastornos circulatorios y de retención de líquidos.

Además, hay alimentos que por su composición favorecen la dilatación de las venas, lo cual empeora las hemorroides y las várices o dificultan el trabajo de depuración de la sangre que hace el hígado; nos referimos a las comidas picantes o con muchas especias, las bebidas alcóholicas, el chocolate, el café y los dulces.

Hacer ejercicio habitualmente, mover las piernas o tenderlas en alto durante unos minutos, es la mejor manera para favorecer el retorno venoso y mejorar los síntomas asociados a una mala circulación.

No obstante, existen diferentes alimentos, que gracias a su composición y características, contribuyen a mejorar los problemas de circulación sanguínea. En primer lugar, se encuentra la grasa poliinsaturada que por su capacidad para disminuir la viscosidad de la sangre, favorece la corriente sanguínea. Este tipo de grasa se encuentra en los aceites de semillas (girasol, maíz, soja), los frutos secos y los pescados azules. Además, se aconseja:

Aceite de oliva virgen extra. El contenido de vitamina E y K favorece la coagulación de la sangre, y además no contiene colesterol malo.

Nueces. Contienen aceites esenciales y óxido nítrico que actúan como vaso-dilatadores.

Miel. Especialmente, la de castaño. El empleo de miel es una buena alternativa al azúcar blanco que favorece la dilatación anormal de los vasos sanguíneos.

Frutos y hortalizas. Su contenido en fibra activa la circulación.

Cereales integrales. Además de ser muy nutritivos, evitan el estreñimiento y, al eliminar las toxinas adecuadamente, el organismo se autolimpiará previniendo así el atasco de las arterias.

Potasio. Este mineral favorece la eliminación de agua, lo que resulta beneficioso para aquellas personas que tienen piernas hinchadas o sufren retención de líquidos.

Líquidos. Cuando se presentan problemas de circulación, es importante, además de llevar una dieta abundante en vegetales, aumentar el consumo de líquidos para facilitar la eliminación de toxinas y mejorar la circulación sanguíneas. Si bien el agua es la bebida más recomendable, existen otras también beneficiosas y que en algunos casos resultan más agradables de tomar, como los jugos de frutas y hortalizas o los caldos de verduras, además del consumo de diversas infusiones.

Plantas que ayudan

Cayena. Es ula más útil de las plantas estimulantes, ya que ayuda a regular la fluidez del torrente sanguíneo, equilibrando y fortaleciendo el corazón, las arterias, los capilares y los nervios. Hervir un litro de agua y agregar una cucharadita y media de cayena. Dejar reposar 10 minutos y beber.

Cola de caballo. Actúa como diurético leve, favoreciendo la eliminación de líquidos. Beber diariamente una infusión hecha con dos cucharaditas de la planta.

Ginkgo Biloba. Una infusión preparada con un puñado de esta planta resulta ideal para dilatar los vasos sanguíneos y aumentar la circulación.

Hamamelis. Dado que es una planta astringente, se emplea para el tratamiento de las hemorroides, inflamaciones y también en venas varicosas. Beber una infusión diaria.

Jengibre. Resulta ideal en caso de la mala circulación periférica y calambres. En una taza de agua hirviendo colocar una cucharadita de raíz fresca, y dejar reposar durante cinco minutos. Beber cuando se necesite.

Romero. Es un estimulante de la circulación. Beber tres tazas diarias de la infusión de la planta.

Consejos

  • Tenderse con las piernas en alto, unos minutos cada día, y por las noches dormir con las piernas un poco elevadas, con la ayuda de una pequeña almohada debajo de los pies.
  • Realizar actividad física todos los días (caminar, correr, hacer flexiones de piernas, nadar).
  • Masajearse los pies y las piernas, siempre de abajo hacia arriba, y del tobillo hacia el muslo.
  • Diversos estudios aseguran que beber una copa de vino tinto al día, en la comida principal, resulta beneficioso para aumentar circulación sanguínea.
  • Evitar el uso de prendas apretadas, y aún más para dormir.
  • Al sentarse, evitar cruzar las piernas, porque la presión que ejerce una sobre otra es nociva, dado que obstaculiza el tránsito se sangre y favorece la aparición de várices.

Sanos trucos:

  1. En los países orientales existe un remedio tradicional, que consiste en realizar baños de pies con jengibre. Para ello, mezclar un cuarto de raíz de jengibre molida, en dos litros de agua caliente y luego introducir los pies.
    1. Agregar una taza de menta fresca en una cacerola con agua, y cuando alcance el hervor, dejar entibiar y sumergir los pies durante 15 minutos.