Manchas en la piel

La piel es el órgano que más padece las inclemencias del tiempo y el paso de los años. Al nacer tenemos la piel prácticamente inmaculada en la mayoría de los casos. Aunque existen manchas cutáneas congénitas, casi todos los bebés nacen sin lesiones pigmentarias, y es con el tiempo y por la influencia de las radiaciones solares cuando van apareciendo las manchas.

La piel tiene un peso aproximado de cinco kilos y una superficie de alrededor de dos metros cuadrados. Es el órgano del cuerpo de mayor tamaño.

Ejerce múltiples funciones, pero las más importantes están relacionadas con la protección antiagresiones externas y con el mantenimiento de la temperatura corporal.

Muchas de las manchas que aparecen están producidas por melanocitos, que son unas células que contienen el pigmento denominado melanina, causante de la mayoría de las lesiones pigmentarias que hay en la piel.

El origen es diverso. Las más frecuentes se crean por el aumento de la pigmentación, es decir, de la melanina, pero también pueden ser de origen vascular, tóxico, hormonal, por cuerpo extraño o traumático.

Lesiones pigmentarias

Los melanocitos, por el estímulo de las radiaciones solares y como mecanismo de protección, producen la melanina, que es la causante de muchas de las manchas de la piel.

Existen diferentes tipos:

  1. Efélides (pecas).
  2. Lentigos.
  3. Manchas café con leche.
  4. Nevus melanocítico (lunares).
  5. Mancha mongólica.

Efélides o pecas

Son máculas pigmentadas de pequeño tamaño, de forma redondeada, que se localizan, sobre todo, en zonas expuestas (cara, cuello y brazos) y que suelen afectar a personas de fototipo claro o muy claro. Aparecen en la infancia y aumentan con la edad de forma proporcional a la exposición al sol. Tienen un marcado componente familiar y hereditario.

No hay un tratamiento preciso. Es fundamental evitar la exposición al sol o utilizar filtros de máxima protección.

Lentigos

Son lesiones maculosas hiperpigmentadas de color marrón más o menos intenso y de pequeño tamaño que aparecen en la infancia y que aumentan con la edad.

Se diferencian de las pecas o efélides en que no aumentan su pigmentación con la luz solar y, por su localización, que pueden aparecer en piel y mucosas.

Existen dos tipos de lentigos:

-Simple: Aparece en la infancia o en la adolescencia y no se modifican a lo largo de la vida.

-Senil: Aparece en edades avanzadas y se localizan, sobre todo, en cara, cuello y manos.

Tratamiento: Se benefician de tratamientos dermocosméticos con peeling, dermoabrasión y rayo láser.

Manchas café con leche

Son de mayor tamaño, ovales o de bordes irregulares, que se localizan en cualquier parte de la piel y que tienen un color similar al del café con leche. Histológicamente, tienen las mismas características que el lentigo simple. Surgen a lo largo de la primera infancia y se van haciendo cada vez más visibles.

Pueden presentarse de forma aislada, en cara o tronco, o de forma múltiple. cuando aparecen más de seis manchas de tamaño superior a 1,5-2 cm se asocian al diagnóstico de una enfermedad ectodérmica conocida como neurofibromatosis.

Tratamiento: Protección solar. La cirugía convencional o el láser no suelen ser necesarios.

Nevus melanocítico o lunares

Lesiones redondeadas de pequeño tamaño, de bordes bien definidos y coloración marrón oscuro, conocidas vulgarmente como lunares, causadas por la proliferación de melanocitos que afectan a las diferentes estructuras de la piel. Existen dos variedades más importantes: los adquiridos y los congénitos.

Estas lesiones aparecen en todos los individuos de raza blanca, desde la infancia hasta la edad adulta, persisten durante el tiempo, con un promedio entre 10 y 40 nevus a lo largo de la vida.

Tratamiento: Son lesiones que deben ser vigiladas y, si cambian de morfología, tamaño o consistencia, deben ser vistas por un dermatólogo.

Mancha mongólica

Aparece al nacimiento o en las primeras semanas de vida, localizada en la región lumbar, de color azulado, única o múltiple y de diferente extensión, considerada como una lesión melanocítica dérmica caracterizada por la abundante presencia de melanocitos.

Debe su nombre a que es más frecuente en individuos de origen oriental.

Desaparece lentamente de forma espontánea con el tiempo. No precisa tratamiento.

Prevención:

Aunque todas estas patologías son benignas, vigilar las lesiones hiperpigmentadas de la piel de forma periódica es una práctica recomendable para prevenir patologías más graves.

Descubrir nuevas manchas, lunares o protuberancias, observar cambios en las ya existentes y analizar los bordes, las pilosidades y el sangrado deben ser signos de alarma para acudir a un especialista.

Regla “ABC” para sospechar de una lesión cutánea

  • Asimetría.
  • Bordes irregulares y quebrados.
  • Color variable e irregular, azul, negro o rojo.
  • Diámetro superior a los 8 milímetros.

Por Dr. Eduardo Aguado