
Mantener el equilibrio sobre unos tacos de 14 centímetros o encajar tus muslos como si fueran salchichas en unos pitillos no resulta nada cómodo y hasta puede ser dañino para tu salud.
El diseñador rumano Mihai Albu presentó un nuevo zapato de taco alto que eleva en 21 centímetros la altura de una mujer. Sin duda esta es la tendencia en calzado del 2010. De acuerdo con el Dr. Marcelo Somarriva, traumatólogo de la Clínica Las Condes, cuando utilizas tacos muy altos se modifica todo el eje de gravedad y hace que trabaje el aparato muscular del tren inferior de forma muy distinta a lo que está diseñado para hacer.
Pero no se desesperen, fashionistas. Unos cuantos ajustes a los looks del año pueden ayudarlas a mantenerse estilosas y lejos del consultorio médico.
Taco aguja:
Mala idea. “El pie está diseñado para caminar sin taco, pero una pequeña altura en la parte del talón hace al zapato mucho mas cómodo para caminar, ya que no se elongan en exceso los tendones y músculos de la pantorrilla. El problema aparece cuando se usa un taco excesivamente alto”, dice el especialista. Con el paso del tiempo, ese peso extra sobre la parte posterior de tu pie puede hacer que se pellizquen los nervios y que tengas problemas de articulaciones, como juanetes, metatarsalgia (dolor de antepié), compresión de los nervios interdigitales (neuroma de Morton), inflamación de las articulaciones, aparición de callosidades, dedos en garra e incluso fracturas por fatiga de los metatarsianos (súper sexy, ¿no?).
Buena idea. Un zapatos que como máximo tengan tacos de 7 cm de alto y de punta redonda o abierta. Esto va a distribuir tu peso de manera uniforme y va a dejar espacio para los dedos hinchados. “Las plataformas, al producir menos diferencia entre el antepié y el talón son menos perjudiciales en lo que respecta a la sobrecarga, pero producen más inestabilidad del tobillo al aumentar el brazo de palanca en caso de una torsión del tobillo o del pie”, explica el doctor Somarriva. Para absorber mejor el impacto, usa zapatos de suela gruesa o de goma. En los casos en que haya molestias en la región plantar, usa una plantilla con un realce por detrás de las cabezas de los metatarsianos o un pivote autoadhesivo pegado al zapato en el antepié, con el fin de disminuir la presión en la zona del dolor.
Pantalones muy ajustados:
Mala idea. “Toda situación en que se aumente el roce puede producir irritación a nivel vulvar”, dice el ginecoobstetra de la Universidad de Chile Jorge Sandoval. “Además, las fibras sintéticas aumentan la humedad y transpiración del área genital. Esta situación es un factor de riesgo para el desarrollo de infecciones por hongos”, agrega.
Buena idea. Compra pantalones elastizados, fabricados con algodón o lino, y asegúrate de que las costuras sean suaves y flexibles. Cuando te los pruebes, siéntate y si sientes tanta presión que necesitas desabrochártelos, pruébate una talla más o busca otro estilo.
Carteras gigantes:
Mala idea. Los potenciales efectos secundarios de cargar una bolsa enorme incluyen: rigidez en cuello y hombros, y dolor de cabeza. Llevar algo pesado en el hombro causa que la sangre no fluya a un lado del cuerpo, provocando tensión muscular.
Buena idea. Con todos los adornos que incluye una cartera vacía puede pesar en promedio hasta cinco kilos. Compra una de menor tamaño, que esté hecha con materiales livianos como seda, algodón o nylon. El mango cruzado en el pecho distribuye el peso que recae en el hombro. Una cartera con demasiados compartimentos reparte la carga de modo más uniforme (y evita que tus artículos se concentren en un solo lugar). Y, si no quieres tener una joroba, asegúrate de cambiarla de brazo frecuentemente.
Aros extralarge:
Mala idea. Si te pones unos aros muy pesados, los hoyitos en tus lóbulos se pueden estirar o hasta rasgar. Cuando eso suceda, tu única opción para reparar el daño será hacerte una cirugía cosmética para quitarte el exceso de tejido y suturar el hoyo para cerrarlo.
Buena idea. Usa los aros pesados sólo un par de horas diarias, y nunca te los pongas si vas a estar con niños, porque tienden a tirarlos y eso puede romper aún más tu oreja. compra argollas livianas, metálicos en forma de red, con cuentas de madera o plástico en lugar de piedras pesadas.
