
Lo dicen los expertos: los grandes fumadores tienen cinco veces más arrugas que los no fumadores. Las más inconfundibles son las pequeñas arrugas verticales del labio superior, que se producen por el gesto repetitivo que se hace al aspirar el cigarrillo. Para frenar su avance, nada mejor que mezclar la crema de noche que utilices habitualmente con unas gotas de aceite de germen de trigo. Esta loción, cien por cien natural, es la fuente más importante de vitamina E.









