
El concepto de que el acné mejora con la exposición solar está ampliamente difundido, pero no hay evidencia científica de que la luz del sol sea un tratamiento auténtico para el acné. Lo que sí puede mejorar es el aspecto estético o visible. Por eso, es importante diferenciar mitos y realidades.
La piel expuesta al sol se va engrosando naturalmente para defenderse de la radiación. Es por eso que muchos puntos negros o comedones quedan ocultos durante el verano y los que se están formando no se notan. Esta es una mejoría estética pasajera, ya que un par de meses después de finalizada la exposición solar las lesiones volverán a notarse como siempre.







