
Puedes borrar los signos de la edad, las huellas del invierno y cuidar todo el verano manos y pies.
Están tan expuestas al sol como el rostro, pero no les concedemos ni la mitad de cuidados. Si a eso sumamos que su piel es muy fina al igual que la capa de grasa que las cubre, no es de extrañar que las manos sean de las primeras en “chivar” nuestra edad al resto del mundo, a no ser que recurramos a la magia de la cosmética y la estética.





